miércoles, 20 de agosto de 2014

La saliva puede revelar el riesgo de suicidio

Mediante el estudio de personas con ideas suicidas y de quienes lo han hecho, dos grupos de investigadores del genoma en Estado Unidos y Europa afirman poder utilizar pruebas de ADN para realmente predecir quién va a intentar quitarse la vida.
salivaResulta apresurado y polémico decir que se cuenta con una prueba para detectar el riesgo de suicidio, pero hablar de un "gen suicida" no es tan extravagante como parece. La probabilidad de que una persona se quite la vida es de hecho hereditaria, y muchos equipos científicos están investigando ampliamente el genoma humano para localizar las causas biológicas del suicidio.
Partiendo de este tipo de investigación genética, la start-up Sundance Diagnostics, con sede en Boulder (EEUU), afirma que empezará a ofrecer pruebas de saliva para medir el riesgo de suicidio a los médicos el próximo mes, pero sólo en relación con pacientes que tomen medicamentos antidepresivos como Prozac y Zoloft.
La prueba de Sundance está basada en resultados de investigación reportados por el Instituto Max Planck de Psiquiatría en 2012. Los investigadores alemanes, con sede en Munich, escanearon los genes de 898 personas que toman antidepresivos e identificaron 79 marcadores genéticos que, según afirman, en conjunto supusieron un 91 por ciento de probabilidades de predecir correctamente "ideas suicidas", o imaginar el acto de suicidio.
Es bien sabido que después de empezar a usar antidepresivos algunas personas empiezan a pensar en suicidarse. El riesgo es lo suficientemente grande como para que hace una década Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) incluyera una advertencia en las pastillas antidepresivas, diciendo que "aumentan el riesgo... de pensamientos y conductas suicidas" en niños y adultos jóvenes.
"El número de suicidios consumados no es grande, pero nadie quiere que su ser querido esté en riesgo. No jugarías a la ruleta rusa si se trata de tu hijo", señala la directora general de Sundance, Kim Bechthold, que adquirió la licencia de la idea de la prueba de Max Planck. Asegura que las pruebas de ADN se llevarán a cabo en base a muestras de saliva.
Teniendo en cuenta la cantidad de personas que toman antidepresivos, el mercado para una prueba de suicidio podría ser grande. En EEUU cerca del 11 por ciento de la población mayor de 12 años toma antidepresivos, según una estimación de 2011 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, por ahora los expertos afirman que existen buenas razones para mantener el escepticismo ante cualquier prueba de suicidio. Los estudios del genoma a veces muestran conexiones aparentes que después no resultan ser demasiado significativas. Se han relacionado docenas de genes con el suicidio, pero ninguno de una manera verdaderamente definitiva.
"No creo que haya pruebas genómicas creíbles para el riesgo o la prevención del suicidio", señala el director de la Oficina de Genómica y Salud Pública de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, Muin J. Khoury. Según los CDC, el suicidio es la décima causa más común de muerte en EEUU, con 39 mil 518 muertes en 2011.
Lo que es cierto, según Khoury, es que el suicidio tiene conexiones familiares. En su lista de factores de riesgo de suicidio, el CDC enumera los antecedentes familiares como el más importante, seguido por el maltrato de los niños, los intentos anteriores de suicidio y la depresión.
Esta conexión familiar es lo que hace que los científicos estén seguros de que los genes forman parte de la ecuación. En 2013, por ejemplo, varios investigadores daneses examinaron 221 niños adoptados que más tarde en su vida acabaron suicidándose. Encontraron que sus hermanos biológicos, criados en diferentes hogares, eran cinco veces más propensos a suicidarse en comparación con otras personas. Los gemelos idénticos también son más propensos a suicidarse que los gemelos no idénticos.
En total, los epidemiólogos creen que entre el 30 y el 55 por ciento del riesgo de que alguien se suicide se hereda, y el riesgo no está vinculado a ninguna enfermedad mental específica, como la depresión o la esquizofrenia.
Esto significa que el suicidio probablemente tiene sus propias causas genéticas únicas, según la patóloga dedicada al estudio del cerebro de víctimas de suicidio en el Memorial Sloan Kettering de Nueva York (EEUU), Stella Dracheva. El suicidio es una afección muy compleja, pero hay muchas pruebas que indican su base biológica", señala. "Las personas que se suicidan tienen algo diferente".
Opina que vale la pena buscar los genes suicidas y que una prueba de ADN también es teóricamente plausible. Asegura que una prueba sería particularmente útil entre los veteranos de guerra y otros grupos con un riesgo inusualmente alto de dañarse a sí mismos.
Aún así, el historial de vida de una persona está más relacionado con el suicidio que los genes. La genetista de la Universidad de Iowa (EEUU) Virginia Willour, que estudia los pensamientos suicidas en pacientes bipolares, afirma que los factores ambientales son especialmente importantes en la prevención del suicidio. Recibir tratamiento médico y contar una familia involucrada pueden reducir la posibilidad de suicidio de forma muy significativa.
El abuelo de Willour era bipolar y se suicidó. "Decidí investigar la conducta suicida, porque conocía el impacto. Su suicidio fue un recordatorio y presencia constante en mi infancia", afirma. Una de las mayores motivaciones de los científicos que afirman ser capaces de predecir el suicidio es el dolor y la incredulidad que rodea el acto.
El último informe sobre una posible prueba se produjo en julio desde la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EEUU), donde un grupo de genetistas publicó un informe señalando que la presencia de alteraciones de un único gen podría predecir quién va a intentar suicidarse con un 80 por ciento de exactitud.
 La Johns Hopkins ha solicitado una patente de la prueba de suicidio, y la universidad está tratando de ofrecer licencias. Esta investigación, llevada a cabo por el profesor asistente de psiquiatría en la Universidad, Zachary Kaminsky, empezó a partir de un pequeño número de cerebros de víctimas de suicidio en poder de los Institutos Nacionales de Salud.
En lugar de investigar sólo el ADN, estudiaron los patrones de metilación, un tipo de bloqueo químico en los genes que puede reducir su actividad. Encontraron que un gen, el SKA2, a menudo parecía estar bloqueado en el cerebro de los suicidas. Más tarde hicieron pruebas de sangre a un mayor número de personas con pensamientos suicidas, y encontraron que el mismo bloqueo genético era común.
"Parece que somos capaces de predecir el comportamiento suicida y los intentos de suicidio, en base a la observación de estos cambios epigenéticos en la sangre", señala Kaminsky. "El problema es que las muestras que tenemos son pequeñas". Kaminsky afirma que tras el informe su bandeja de entrada de correo electrónico se vio inundada de inmediato de personas que querían la prueba. "Querían saber el nivel de riesgo de sus hijos después de que su padre se hubiera suicidado", señala. No entendían que el tipo de cambio en el ADN que Kaminsky había identificado probablemente no es el tipo heredado, sino que podría ser provocado por el estrés o algún otro factor ambiental.
La publicación de Kaminsky ha generado algunas críticas de científicos que afirman que sus conclusiones se basan en pruebas poco sólidas. Afirman que son necesarios más datos. "Es un hallazgo sorprendente, pero como ocurre siempre que uno trabaja con genética compleja, es necesaria la replicación. El tiempo dirá si [se sostiene]", afirma Willour.
El mayor problema, según Dracheva, es que simplemente no hay suficientes cerebros de víctimas de suicidio. A diferencia de los estudios sobre la diabetes o la esquizofrenia, en los que los científicos pueden contar con miles o decenas de miles de pacientes, los estudios sobre el suicidio siguen siendo pequeños y los resultados mucho más tentativos.
Esto se debe a que no cuentan con ADN de suficientes personas que se hayan suicidado y que los investigadores, como los de Hopkins y Max Planck, hayan tenido a su disposición para tratar de encontrar conexiones entre el ADN y el hecho de que la gente tenga pensamientos suicidas. Sin embargo, no existe ninguna relación directa entre la contemplación del suicidio y llevarlo a cabo.

jueves, 14 de agosto de 2014

Con matemáticas detectan vulnerabilidad de una célula cancerosa

Gracias a un uso imaginativo de la Teoría de Juegos, que es una herramienta matemática a la que se ha recurrido con éxito en campos muy variados, desde la biología a la economía, se ha logrado averiguar cómo cooperan las células dentro de un tumor para obtener energía.
Profundizando en esta línea de investigación abierta por el equipo de Ardeshir Kianercy y Kenneth J. Pienta, de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, Estados Unidos, y obteniendo información adicional a partir de experimentos, se podría identificar con toda certeza el momento ideal para sabotear la actividad de las células cancerosas que conduce a la metástasis, y para hacer al tumor más vulnerable a los fármacos anticáncer.
La Teoría de Juegos ha sido ampliamente usada para predecir el conflicto y la cooperación entre individuos e incluso entre naciones, pero últimamente se emplea cada vez más en biología, para pronosticar interacciones entre una célula y otra. Los tumores contienen diversas células que pasan de un estado cooperativo a otro competitivo, y a la inversa.
Aprovecharse de esas interacciones puede poner a disposición de los científicos muchos blancos de ataque insospechados que permitan combatir con éxito al cáncer. Pero para conseguirlo es fundamental estudiar a las células cancerosas en grupo, no cada una por separado y aislada de las demás.
En sus investigaciones, el equipo de Kianercy y Pienta se valió de la Teoría de Juegos y de herramientas informáticas para analizar situaciones derivadas de las interacciones biológicas entre dos clases de células tumorales, una rica en oxígeno y la otra pobre. Las células dentro de un tumor adoptan diferentes tipos de metabolismo energético, dependiendo de lo cerca que estén de un suministro de sangre rico en oxígeno.
Las células tumorales en áreas pobres en oxígeno usan un azúcar, la glucosa, para producir energía y, como parte del proceso, liberan un compuesto llamado lactato. Las células ricas en oxígeno usan este lactato en un tipo diferente de proceso metabólico energético y, como resultado de ello, liberan glucosa que puede ser empleada por las células pobres en oxígeno para generar su propia energía.
En general, esa situación representa una colaboración eficiente que puede ayudar a prosperar al tumor, pero las relaciones de colaboración están siempre cambiando a medida que las células del tumor mutan. La tasa de mutación influye en la fortaleza de las colaboraciones energéticas entre las células ricas en oxígeno y las pobres en oxígeno, y en los niveles de producción y consumo de glucosa y lactato.
Aplicando cálculos de la Teoría de Juegos que tuvieron en cuenta las tasas de mutación de las células del tumor y los niveles potenciales de glucosa y lactato, los científicos encontraron que dentro de ciertos límites de tasas de mutación, hay transiciones críticas cuando un tumor de pronto cambia entre diferentes tipos de estrategias metabólicas energéticas. Este cambio en las tácticas de producción de energía puede ocurrir cuando los tumores progresan y se propagan.
Los científicos piensan que los tumores podrían ser especialmente vulnerables dentro de esta ventana de cambio de estrategia, haciéndola un momento estupendo para que los médicos lanzasen un ataque destinado a sabotear el entorno del tumor y la colaboración entre sus células.

miércoles, 13 de agosto de 2014

ESTUDIAN MECANISMOS DE ADICCIÓN A LA COMIDA DULCE Y GRASOSA

Es difícil encontrar a alguien que no guste del chocolate, las papas fritas, el helado, los cacahuates o las garnachas. Para la mayoría, es tal la fascinación por alimentos de este tipo que en muchas ocasiones cae en eventos de sobreconsumo simplemente por placer y no por hambre.
 Desde hace varios años, la doctora Carolina Escobar Briones ha participado en investigaciones realizadas por la Facultad de Medicina junto con el Instituto de Investigaciones Biomédicas, ambos de la Unioversidad nacional Autónoma de México, que buscan dar respuesta a la manera en que se origina ese intenso, y a veces irrefrenable impulso por consumir alimentos que se consideran sabrosos, generalmente muy dulces o grasosos.
Sus experimentos consisten, a grandes rasgos, en darles a grupos de ratas de laboratorio un alimento apetitoso, que consiste en un pequeño trozo de chocolate en una ración restringida, diario y a la misma hora por varios días. El efecto más inmediato y evidente que ha observado durante los experimentos es que poco tiempo antes de que se les entregue la golosina, alrededor de media hora, los roedores comienzan a inquietarse y a buscar el alimento, comportamiento denominado actividad anticipatoria al alimento. 
“Observamos que a los pocos días, las ratas empiezan a medir el tiempo, a estar activas y estarnos esperando. No es que tengan hambre pues tienen su comida normal disponible siempre. Cuando llegamos y les damos el pedazo de chocolate se inquietan muchísimo y se lo comen rápidamente”, comentó la también integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.
Tiempo atrás, Escobar Briones y su equipo ya habían observado que la actividad anticipatoria al alimento también ocurre cuando se restringen los horarios del alimento cotidiano, independientemente de si es catalogado como sabroso o no. Esto se debe, explicó la investigadora, a que los ritmos circadianos de conducta y de ciertas funciones de los órganos cambian sus oscilaciones y ajustan sus picos de máxima expresión alrededor de las horas de alimentación.
No obstante, los investigadores han registrado que existen diferencias en la activación de las áreas cerebrales. El primer caso, cuando solo se restringe el alimento, se activan estructuras del hipotálamo, la región del cerebro más importante en la regulación de las señales metabólicas (todas las funciones que tienen que ver con el procesamiento de la energía) y en la coordinación de conductas esenciales para la supervivencia como la alimentación y el apareamiento.
En cambio, de acuerdo con sus resultados, cuando se limita el consumo de un alimento sabroso, en este caso el chocolate, se observa una activación poderosa pero selectiva de las áreas cortico-límbicas del cerebro, las cuales están involucradas con los sistemas motivacionales y de recompensa del organismo.
En particular, las tres estructuras cerebrales en las que se han enfocado son el núcleo accumbens (donde se originan emociones como el placer y la recompensa), la región prelímbica de la corteza pre-frontal (relacionada con el impulso, la motivación y la voluntad)  y la corteza piriforme (involucrada con el olfato).
“Se trata de áreas del cerebro que generan sensaciones agradables, sensaciones que llamamos de reforzamiento, hedónicas”. En estas estructuras, agregó, se echan a andar genes reloj (las proteínas que se fabrican a partir de estos genes son capaces de generar un orden temporal en las actividades del organismo como son la reproducción, la muerte y el metabolismo de las células) que empiezan a ciclar con el ritmo que les establece la llegada del chocolate.
Para los investigadores, estos resultados sostienen la propuesta de que la conducta anticipatoria depende de sistemas multi-oscilatorios, es decir, de varias estructuras y vías de comunicación que funcionan como marcapasos capaces de imponer su ritmo a los diferentes procesos orgánicos. Mientras que las estructuras cortico-límbicas contienen osciladores circadianos dirigidos por la recompensa al chocolate, las oscilaciones hipotalámicas están dirigidas específicamente por la comida.
Esto, además, explica por qué la conducta anticipatoria es muy precisa y se repite durante muchos ciclos después de la interrupción de la entrega del chocolate, lo cual sugiere la participación de un sistema de estimación de tiempo relacionado con procesos de dependencia y adicción.
En sus trabajos más recientes, Carolina Escobar y sus colegas están explorando si estos procesos llevan a una adicción por el alimento apetitoso, como el que se da con el consumo de ciertas drogas. “Estamos estudiando si podemos encontrar marcadores de adicción en el cerebro cuando les damos un alimento sabroso de manera regular”.
Para ello, están estudiando la relación entre las orexinas (un grupo de sustancias que se producen exclusivamente en ciertas áreas del hipotálamo, aunque tienen proyecciones a otras partes del cerebro, y que se relacionan con procesos como la regulación del ciclo sueño-vigilia, la ingesta de alimentos, los aprendizajes de preferencias gustativas y la adicción)- y la actividad anticipatoria al alimento de los roedores.

martes, 12 de agosto de 2014

Centro Aeroespacial incrementa su oferta profesional

El Centro Aeroespacial de Zacatecas (CAZ) diversificará su oferta para preparar mano de obra calificada en el sector manufacturero y el ramo automotriz, además de impulsar proyectos productivos de emprendedores.
Juan Carlos Reyes Villagrana, director del CAZ de la Universidad Tecnológica del Estado de Zacatecas (Utzac), dijo que la meta para el cierre de 2014 es transformar este espacio educativo en el Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica, en el que empresas de otros ramos puedan preparar a su personal, no solo del sector aeronáutico.
Destacó que en el estado el ramo automotriz ha tenido un crecimiento mayor, por lo que diversificar su oferta permitirá que este centro sea mejor aprovechado y que la entidad tenga un atractivo profesional para que se instalen empresas del sector.
Añadió que durante 2013 se capacitó a 96 trabajadores del sector aeroespacial y en lo que va del año se ha capacitado a 68 trabajadores, así como a un grupo de especialistas de la empresa estadounidense Ahresty.
Reyes Villagrana dio a conocer que representantes de la empresa Murakami, que fabrica espejos laterales de los vehículos y que se instalará en Zacatecas, solicitó que capacite a un grupo de egresados para que posteriormente se especialicen en sus procesos en Estados Unidos o Japón.
Aseguró que este ramo tiene un gran polo de crecimiento, ya que en Aguascalientes están dos armadoras de Nissan y en San Luis Potosí está por instalarse la armadora de la BMW, por lo que habrá una gran área de oportunidades para que empresas proveedoras de estas compañías se instalen en la entidad. Asimismo, otro sector que repuntó en la entidad es la minería, del que ya capacitaron a personal de las mineras Peñoles y El Coronel en voladuras, barrenación y almacenamiento de productos pirotécnicos.
En espera de crecimiento Juan Carlos Reyes aseguró que Zacatecas tiene condiciones para que crezca la industria aeroespacial, pero dijo que este proceso es lento, pues se instaló una empresa proveedora y no una armadora, como en el caso de Querétaro.

lunes, 11 de agosto de 2014

Elaboran recubrimientos biodegradables para conservar alimentos

Investigadores de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, de la UNAM, trabajan en la elaboración de empaques biodegradables que alarguen el tiempo de vida de frutas frescas y hortalizas, así como de aquellas mínimamente procesadas (desinfectadas, listas para consumirlas), sin modificar su calidad nutricional.
Con base en extractos acuosos y etanólicos de plantas como la damiana, orégano, romero, sangre de dragón, tomillo y hoja sen, combinados con un material polimérico (mucílago de nopal, grenetina, entre otros), se consiguen estos recubrimientos, los cuales mejoran la apariencia de frutas y hortalizas cuando son sumergidas en dichos extractos acuosos.

De acuerdo con la doctora María Andrea Trejo Márquez, profesora-investigadora de la FES Cuautitlán y miembro del proyecto, la tecnología del envasado activo busca aumentar la vida útil de los alimentos, sin alterar su calidad nutricional, tal y como se pretende lograr con los recubrimientos biodegradables comestibles que este equipo de investigadores produce.

Asimismo, este tipo de biodegradables aumentan la seguridad microbiológica y mejoran las propiedades organolépticas de los alimentos, esto con la adición de un polímero. Respecto a la selección y uso de plantas desérticas, la también responsable del Laboratorio de Poscosecha de Productos Vegetales, explicó que este tipo de plantas contiene compuestos antifúngicos que son utilizados en el recubrimiento o envase activo; una característica que garantizará el aislamiento del alimento ante la presencia de alguna enfermedad.

Esta cualidad en plantas como el orégano, tomillo o romero, no sólo mantiene inocuas a las frutas y demás alimentos que son tapados con el recubrimiento creado por los científicos de la mencionada casa de estudios, sino que evita el uso de fungicidas químicos y conservadores.

Además de estas propiedades, la doctora Trejo Márquez añadió que los envases o recubrimientos activos están compuestos por aditivos naturales que son capaces de absorber etileno, dióxido de carbono u oxígeno que las frutas y hortalizas consiguen durante su vida de poscosecha, una condición que puede transformarse en una barrera que retrase el metabolismo o inhiba el crecimiento fúngico de los alimentos.

Los recubrimientos desarrollados por el grupo de investigadores de la FES Cuautitlán han sido aplicados en frutas como fresas, zarzamoras, ciruelas, naranjas y mangos, que han sido mínimamente procesadas y listas para su consumo. Y en el caso de hortalizas, las verdolagas. Tanto frutas como hortalizas son introducidas en los compuestos bioactivos y así se obtienen alimentos libres de microbios.

“En el caso de las zarzamoras y las verdolagas, luego de ser expuestas a nuestros recubrimientos, pueden comerse incluso sin ser lavadas posteriormente, con la seguridad de que están libres de contaminantes”, concluyó la investigadora.